Studio Banana en Alter Polis -Matadero-
Diana Vázquez publica hoy una crónica en elmundo.es sobre la presentación y el resto de equipos participantes.
Cambiando de nuevo al castellano, aunque también traducido de un autor extranjero, leí con rapidez la mitad de “Fast food nation” en la época en que vi la película del mismo nombre y “Supersize me” que trata de lo mismo. La primera, como peli, es mucho mejor que el documental del chico que se infla de hamburguesas durante un mes y su salud empeora muchísimo, aunque ambas son interesantes. Algunos blogueros de postín aficionados al McDonalds bien podrían echarle un vistazo a libro y pelis. No lo finalicé porque la cantidad de datos era abrumadora y ya me pareció que con la mitad me había hecho una idea bastante aproximada de cómo la Coca-Cola, Pepsi, el muñequito Ronald McDonald y otros engendros de Disney. KFC o Burger King patrocinaban los libros de texto de los escolares a cambio de que sus máquinas estuvieran en patios y pasillo y, flipad, sus bebidas carbonatadas y basura industrial sólida en los menús!!! Además, en los libros de texto metían mano para explicar las bondades de la comida rápida. Estos americanos de verdad, es que parece mentira.
Otro libro muy bueno es “En el nombre del cerdo” de Pablo Tusset, sobre un asesinato en un pueblo perdido de montaña donde hay un matadero, de ahí el nombre del título que tienen mucho que ver con la historia. Magnífico libro, no me extenderé sobre él, enhorabuena, lo pasé genial leyéndolo.
“Días aún más extraños” es una genial recopilación de textos de Ray Loriga (no he visto Santa Teresa pero a él sí varias veces porque debe vivir por el barrio y por el Del Diego) que comienza con una reflexión sobre el terrorismo escalofriante y lúcida. Hay continuas referencias a sus escritores favoritos y en especial a su admirado Enrique Vila-Matas. Honestamente, me da igual lo que diga la gente, Loriga me parece un tipo cultísimo que escribe genial y no me resulta pedante ni aburrido, tampoco dogmático. Increíblemente, es un gran aficionado al fútbol y parece ser que le encanta ver partidos a cualquier hora y casi de cualquier liga del mundo, esto a mí me parece bastante rollo, la verdad.
Aún me queda por hablar, así haciendo un repaso de memoria, de estos libros: “El curioso incidente del perro a media noche ” de Mark Haddon, “OUT” de Natsuo Kirino, “Sopa de Miso” de Ryu Murakami, “Mundo maravilloso” de Javier Calvo, “Nocilla Dream” y “Nocilla Experience” del coruñés Agustín Fernández Mallo e “Imposturas intelectuales”, de Alan Sokal y Jean Bricmont.
Bueno, mañana sigo, que esto ya se ha alargado demasiado, tengo que ir a trabajar en la nube de Alter Polis con los de Studio Banana en el Matadero, y hoy no he pegado ojo como siempre que es fin de semana o festivo, debido a la multitud que se congrega a tocar la guitarra, gritar, fumar porros, etc. bajo la pasividad de la policía municipal y local que permite que un sitio como el Y’astá que tiene licencia hasta las tres, abra tranquilamente hasta las seis y pico todos los días que le da la gana. Y que conste que yo no tengo nada en contra del Yastá, sólo de la gentuza que no sabe comportarse en los aledaños, que me está provocando una animadversión profunda por este tipo de existencia humana gilipollas sin ningún sentido.
De la época holandesa, recuerdo un libro horrible cuyo título “No acaba la noche” me llamó la atención (siempre me interesan las historias de canallas con nocturnidad y alevosía) y compré junto con el anterior y algunos más en la estupenda Donner del Lijbaan en el centro de Rótterdam, donde sí, había algunos títulos en castellano. Cristina Fallarás cuenta una historia ambientada en Barcelona muy muy mala y donde parece un sargento chusquero el periodista que investiga el asunto, un triple asesinato de mujeres si no mal recuerdo. Lo malo es que Cristina no parece conocer tan a fondo los bajos fondos de la capital condal ni ser tan malota como su personaje y los diálogos y sobre todo lo que él cuenta en primera persona suenan muy artificiales, cuando no ridículos o del todo inverosímiles. Lo siento también, Cristina, que he visto que escribes en Público, lo cual me hace pensar que puedes hacerlo mucho mejor, no?
“This book will save your life” es un bestseller con una portada de donuts de varios tipos y colores que no he podido terminar aunque el protagonista, que sufre un infarto al principio, sea un tipo rico y obsesionado que interesa conocer, pero mi inglés hace que algunas cosas no las entienda del todo con lo que pierdo el interés, igual que me pasó por desgracia con “The stones of Venice” de John Ruskin, que comencé a leer con mucho interés después de visitar Venecia, aunque suene típico, y no he concluido, aunque eso no me pasará con “Books vs cigarretes” de George Orwell, que llevo a buen ritmo (lo compré en Londres en agosto). Ah, “Undutchables” es un panfletillo muy recomendable para conocer a los holandeses si vas a vivir allí una temporada como nos pasó a nosotros. Al principio lo coges con ganas y es divertido, luego te vas saltando cosas y simplemente echando una ojeada aquí y allá cuando descubres que los autores son americanos y algunas cosas que cuentan (te has dado cuenta a las pocas semanas) son mentirijillas simpáticas o clichés turísticos sin interés, pero bueno, el capítulo del aparatito para rebañar la mantequilla (éxito únicamente en Holanda) y el de la caja de galletas de la que sólo se ofrece una por invitado, están divertidos.
Mañana más.
Como se acaba el verano, voy a hacer un repaso de los libros que he leído en estos últimos meses, incluyendo algunos del año pasado en Rótterdam, y también aquellos que he dejado a medias, que no son pocos.
Acabo de terminar “La Pella” de José Ángel Mañas y menuda decepción. Cuenta una historia muy sosa de un pijo que habla con la z sin que se sepa nunca porqué (y es raro porque vive en Madrid, donde está ambientada la novela) y su amigo macarra, ambos veinteañeros y enganchados a la coca. La cosa empieza con que ambos tienen una pella (deuda) por consumir más de lo que podían pagar, cada uno con un tipo diferente. A partir de ahí se desarrolla una historia donde las cosas lógicamente se complican pero que parece escrita sin el menor interés por crear algún tipo de tensión narrativa o de elaborar diálogos con la jerga juvenil de la noche interesantes, nada de nada de lo que había en “Historias del Kronen”, gran libro y película, o lo que también había, aunque en menores dosis, en “Caso Karen” que trata del mundillo de los escritores. En este último, Karen es una escritora y yo, que conozco pocas y ninguna bien, me parece que está inspirado en, por ejemplo, Lucía Etxebarría, aunque igual luego resulta que son súpercolegas y nada de esto es cierto. De todas formas es muchísimo mejor que “La Pella”, mejor construida y elaborada y creo recordar que más larga con lo cual desarrollaban los personajes mucho mejor que los penosos Borja y Quicorro del último bodrio de Mañas. Lo siento, me ha parecido una auténtica mierda, me hubiera gustado escribir lo contrario.
Sí puedo hacerlo de un magnífico y divertido libro cuyo título “El escolar brillante” de Francisco Javier Rodríguez Alcaraz, que ganó el Premio Jaén 2005 con él, cuenta la historia de un estudiante que se va a hacer las américas académicamente hablando, después de trampear sus méritos para que le concedieran una beca que disfrutaría no sé si en Nueva Orleáns o por ahí, creo recordar. El libro se entrelaza con la historia de otro libro que lee el protagonista en inglés con el mismo nombre “The brilliant scholar” (se supone que él no sabe que el libro que cuenta SU historia se llama igual pero en castellano) de forma que hay muchas coincidencias entre uno y otro, tejiéndose una maraña de duda en el tiempo y en los personales, ¿es el protagonista un anterior estudiante del que todos hablan? ¿por qué parecen llevar vidas paralelas sin quererlo? El libro es muy divertido, no sé si este Rodríguez Alcaraz tiene más, buscaré porque me gusta.
Mañana sigo.

¿o no? ya se ha hablado mucho de este tema pero nosotros acabamos de llevarnos el shock de nuestra vida porque por mucho que te digan no puedes dejar de flipar al ver la cutrez de no-final que tiene una serie que tú [y casi todo el mundo] has considerado genial durante meses y meses…
